El vicepresidente JD Vance anunció este miércoles que la administración Trump retiene $1.300 millones en reembolsos de Medicaid a California, la mayor suspensión de pagos en la historia del programa de salud pública.
Vance, en su rol como "zar antifraude", dijo en una conferencia en la Casa Blanca que California "no se toma el fraude en serio" y que contribuyentes del estado y del país están siendo defraudados por proveedores que facturan servicios innecesarios.
Qué está en cuestión
Según el administrador de los Centros de Medicare y Medicaid (CMS), el Dr. Mehmet Oz, las autoridades federales identificaron irregularidades en tres áreas: $630 millones en facturación general, $500 millones en servicios de salud a domicilio y $200 millones en gastos vinculados a cobertura para inmigrantes indocumentados.
Oz señaló que un tercio de todos los proveedores de hospicio del país están en una sola ciudad: Los Ángeles, lo que calificó como una señal clara de irregularidades.
Amenaza a los 50 estados
Además de la suspensión a California, Vance anunció que la administración notificó a los 50 estados que podría congelar los fondos federales destinados a sus Unidades de Control de Fraude de Medicaid si no intensifican las investigaciones y procesamientos. El financiamiento federal total para estas unidades es de casi $500 millones.
La medida también incluye una moratoria nacional de seis meses para nuevas inscripciones de proveedores de hospicio y de salud a domicilio en Medicare, según reportó CNN.
California rechaza las acusaciones
La oficina del gobernador Gavin Newsom rechazó las afirmaciones de fraude, argumentando que el crecimiento en facturación de servicios de apoyo en el hogar se debe a la estrategia del estado de minimizar las internaciones en instituciones, no a actividad fraudulenta.
La suspensión sigue un patrón: en febrero, la administración retuvo más de $350 millones en pagos de Medicaid a Minnesota tras un escándalo de fraude en programas de bienestar social. Críticos señalan que las acciones se han concentrado en estados gobernados por demócratas, aunque Vance insistió en que las intenciones no son políticas.