Washington DC ha organizado mundiales. Ha llenado estadios. Ha vivido partidos que la gente todavía recuerda. Y aun así, cuando llegó el turno de ser sede del Mundial 2026, el que se juega aquí en suelo estadounidense, la ciudad más poderosa del mundo se quedó fuera.
La capital de Estados Unidos no será sede del torneo que se juega en su propio país. La FIFA descartó la candidatura de Washington DC en junio de 2022, marcando una de las exclusiones más llamativas del Mundial 2026.
El estadio que los hundió
DC presentó inicialmente su candidatura con FedExField, actualmente llamado el Northwest Stadium. El estadio de los Washington Commanders, abierto en 1997, era la única opción real que DC tenía para postularse como sede. Tras una inspección de la FIFA, el recinto fue considerado inadecuado por su estado de deterioro y los costos que implicaría modernizarlo para cumplir los estándares del torneo. En ese momento el estadio estaba bajo el control del entonces propietario Daniel Snyder, el deterioro fue agravado por años de negligencia bajo esa administración.
El comité organizador intentó salvar la postulación fusionándola con la de Baltimore. Bajo ese esquema, los partidos se disputarían en el M&T Bank Stadium de los Ravens, mientras DC aportaría un Fan Fest en el National Mall con capacidad estimada de más de un millón de personas. La FIFA dijo no igual.
El otro estadio de referencia para DC, el histórico RFK Stadium estaba descartado, cerrado desde 2019 y en un estado de deterioro que hacía inviable su uso.
La alcaldesa Muriel Bowser reconoció públicamente que el factor determinante fue la falta de un estadio adecuado.
"No teníamos un estadio que pudiera soportar el evento", declaró.
Un dato que pesa
DC no es la primera capital que se queda sin Mundial. Solo en dos ocasiones anteriores la capital de un país anfitrión había quedado fuera de una Copa del Mundo. Bonn lo vivió en 1974, cuando Alemania Occidental fue sede; y Tokio, en 2002, cuando Japón compartió el torneo con Corea del Sur. Ahora le toca a DC, y también a Ottawa, la capital canadiense, que corre la misma suerte este año.
Una ciudad con historial mundialista
Washington DC no es una ciudad ajena al fútbol de alto nivel. Todo lo contrario. DC albergó partidos del Mundial en 1994 en el RFK Memorial Stadium, las Copas del Mundo Femeninas del 99 y del 2003 también pasaron por aquí, los Juegos Olímpicos del 96 trajeron fútbol olímpico a la ciudad. Sin contar los incontables partidos de selecciones nacionales que han usado DC como escenario durante décadas.
Audi Field, el estadio del DC United en la MLS, llena sus gradas con una fanaticada que mezcla sabores de todo el mundo.
Partidos cercanos a la capital
Sin partidos en la capital, los fanáticos del área tienen varias opciones cercanas. Filadelfia, a aproximadamente dos horas en tren, albergará seis partidos en el Lincoln Financial Field, incluyendo un encuentro de octavos de final el 4 de julio. MetLife Stadium en East Rutherford, Nueva Jersey, sede de la final el 19 de julio, también está a unas tres horas de DC.
Partido o no, la fiesta va
Los bares alrededor de Dupont Circle y Adams Morgan se convierten en pequeñas canchas cada vez que hay un torneo grande. Lucky Bar abre temprano para los partidos europeos. Lou's City Bar en Columbia Heights tiene pantallas en cada rincón y grupos de fanáticos de selecciones que llegan con banderas y todo. Audi Field abre sus instalaciones para watch parties con pantallas gigantes y food trucks.
Y las embajadas. No olvidemos las embajadas. Washington es, literalmente, la ciudad con más representaciones diplomáticas del mundo. Durante el Mundial, cada embajada se convierte en un pequeño pedazo del país que representa. Los colombianos, los salvadoreños, los mexicanos, los brasileños, todos van a gritar sus goles desde aquí, desde nuestra ciudad.
Filadelfia queda a menos de dos horas en tren. Nueva Jersey, donde se jugará la final el 19 de julio, tampoco está tan lejos. Los que quieran ver un partido en vivo tienen opciones reales y cercanas.
La conversación que quedó abierta
La candidatura fallida reavivó el debate sobre infraestructura deportiva en la región. El proyecto de un nuevo estadio en el terreno del antiguo RFK, contemplado tanto para la NFL como para el DC United, lleva años en discusión. En enero de 2025, el expresidente Biden firmó la Ley de Revitalización del Campus del RFK, dando a DC control del terreno por primera vez, un obstáculo histórico que finalmente fue superado. Ahora la conversación se centra en el financiamiento y el diseño: un estadio de $3.7 mil millones con apertura proyectada para 2030.
De haberse concretado ese estadio antes del proceso de selección, el escenario para DC podría haber sido distinto. La ciudad entra al verano del Mundial sin partidos en casa, pero con una comunidad futbolera que ya busca sus propios espacios para seguir cada juego.
El problema de DC no fue falta de pasión ni falta de historia. Fue infraestructura. Un estadio que acumuló años de negligencia terminó costándole a toda una ciudad la oportunidad de ser parte del torneo más grande del planeta.
Es una lección cara. Y ojalá sea la que finalmente acelere la conversación sobre un nuevo estadio en el sitio del RFK, un proyecto que llevaría el fútbol de vuelta al corazón de la ciudad, y que pondría a DC en una posición muy diferente para cualquier candidatura futura.
Pero mientras eso pasa, este verano vamos a celebrar igual. Porque el fútbol en DC no depende de la FIFA para existir. Lo llevamos en la sangre.