La deuda pública de Estados Unidos llegó a $40,05 billones el 18 de agosto, más del doble de lo que era hace menos de una década. El gasto solo en pagar los intereses de esa deuda ya ronda $1 billón al año, casi el 14% de todo el gasto federal.
Esa cifra no es abstracta: los intereses ya superan lo que el gobierno gasta en Medicare y en defensa nacional. Mientras más paga el Tesoro por su propia deuda, más caro se vuelve para las familias pedir prestado, porque las tasas de hipotecas y préstamos de auto se mueven junto con el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años.
¿Cómo se duplicó la deuda en menos de una década?
La deuda estadounidense se duplicó desde 2017, impulsada por recortes de impuestos sostenidos durante casi dos décadas y por el aumento reciente del gasto federal. Solo el paquete fiscal conocido como "One Big Beautiful Bill" añadirá $4,2 billones adicionales a la deuda entre 2024 y 2034, según cálculos oficiales.
Michael Peterson, director ejecutivo de la Peter G. Peterson Foundation, explicó a CNN que el país lleva 26 años consecutivos con déficits y que buena parte de los desafíos estructurales detrás de esa cifra han sido ignorados por ambos partidos.
¿Qué pasa si nada cambia?
Sin reformas al gasto o los ingresos federales, la deuda podría llegar a $50 billones en seis años, según las proyecciones citadas por CNN. Dean Baker, cofundador del Center for Economic and Policy Research, advirtió que el país avanza en la dirección equivocada.
Margaret Spellings, presidenta y directora ejecutiva del Bipartisan Policy Center, señaló que eventos como una recesión, una disrupción relacionada con inteligencia artificial o un conflicto global podrían acelerar una crisis fiscal antes de lo previsto.
¿Cómo te afecta esto directamente?
Para una familia que hoy busca comprar una casa o financiar un auto, la relación es directa: cuando sube el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, sube también la tasa de interés de la hipoteca. Cada punto porcentual adicional en una hipoteca de $350.000 puede significar más de $200 extra al mes.
El Congreso no tiene en agenda inmediata una reforma fiscal de fondo. Mientras tanto, la próxima cita clave es la decisión de tasas de la Reserva Federal, que junto con el rumbo de la deuda federal seguirá determinando cuánto pagas por cada dólar que pides prestado. Los próximos datos de inflación y empleo, junto con cualquier señal del Tesoro sobre nuevas subastas de deuda, serán la referencia para saber si ese costo sigue subiendo este otoño.