Wall Street cerró septiembre con saldo mixto: el Promedio Industrial Dow Jones y el S&P 500 terminaron el mes en números rojos, pese a un repunte de última hora impulsado por un dato de inflación mejor de lo esperado, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro treparon a máximos de casi un año.
Qué impulsó el repunte del 30 de septiembre
El índice de Gastos de Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés), la medida de inflación que más sigue la Reserva Federal, subió 0,3% en agosto respecto al mes anterior, en línea con lo esperado. Pero la variación anual llegó a 3,4%, por debajo del 3,7% que proyectaban los analistas, y el PCE núcleo —que excluye alimentos y energía— se ubicó en 3,0% anual frente a un pronóstico de 3,3%.
Ese dato más suave de lo previsto impulsó al Nasdaq a cerrar el trimestre cerca de sus máximos históricos el 30 de septiembre, ya que los inversionistas interpretaron la desaceleración de precios como una señal de que la Fed tiene más margen para no endurecer aún más su política monetaria. El repunte del Nasdaq no alcanzó, sin embargo, para que el Dow Jones y el S&P 500 revirtieran las pérdidas acumuladas en el mes.
Los bonos del Tesoro, el otro protagonista del mes
Mientras las acciones subían y bajaban, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cerró el mes en 5,289%, su nivel más alto en 52 semanas, y el bono a 30 años llegó a 5,632%, también un máximo de un año. Esos rendimientos ya venían presionando a Wall Street desde finales de septiembre, cuando el Dow Jones cayó más de 300 puntos en una sola sesión.
Cuando los rendimientos de los bonos suben, el gobierno, las empresas y los consumidores piden prestado a tasas más altas, lo que generalmente encarece las hipotecas, los préstamos para auto y las tarjetas de crédito. Un bono del Tesoro a 30 años en máximos de un año es, en ese sentido, una señal que afecta directamente el bolsillo de quienes buscan comprar una casa o refinanciar una deuda.
Qué significa para tu dinero
Para quienes tienen inversiones en fondos indexados al S&P 500 o al Dow Jones a través de su plan de retiro, septiembre cierra como un mes de pérdidas en papel, aunque el repunte de las últimas semanas del trimestre moderó el golpe. Para quienes buscan una hipoteca o un préstamo nuevo, los rendimientos del Tesoro en máximos de un año son una mala noticia: las tasas de interés que ofrecen bancos y prestamistas suelen moverse en la misma dirección que esos bonos.
El dato de inflación del miércoles ofrece un respiro, pero no despeja la incertidumbre: los inversionistas ahora esperan la próxima reunión de la Reserva Federal para saber si la desaceleración de precios es suficiente para que el banco central cambie el rumbo de las tasas de interés.
Qué viene
El reporte oficial de empleo de septiembre, que se publica este viernes, será la próxima pieza de información clave para los mercados. Junto con los datos de inflación, ayudará a definir si la Fed tiene espacio para recortar tasas en su próxima reunión o si la economía sigue demasiado caliente para hacerlo.