Gladis Chicas, originaria de El Salvador, asistía anualmente a sus exámenes médicos de rutina hasta que en 2013, el doctor se alarmó tras detectar altos niveles de potasio en sangre, lo que sugería que sus riñones no estaban funcionando bien.
Hace cinco años su diagnóstico no era tan grave, sin embargo para 2017 fue indiscutible la necesidad de ser trasplantada. Necesitaba un riñón para seguir viviendo. “Empecé a hacerme análisis y tomé un medicamento por seis meses, hasta que llegó un momento en que ya no tenía Medicaid, así que lo dejé e inicié con la medicina natural, pero mi cuerpo se iba deteriorando… al igual que mis ánimos de de vivir”, relata Chicas.
Su hijo Harrison, hoy día de 26 años le dijo “mami, tenemos que hacer algo” y ofreció donarle uno de sus órganos, sin embargo, ella se resistió al principio, pues no quería que le pasara nada. Quizás los mitos y falsas creencias que rodean el tema constituyó una barrera inicial. “Le dije que él tenía un futuro por delante y que yo había vivido lo debía vivir. Entonces él insistió: ‘mami, lo que tú estás viviendo lo estamos viviendo nosotros’. Mi esposo y mis hijos sufrían mucho. Ellos son mi motor, entonces decidí que tenía que hacerlo porque por ellos tenía que vivir. Así es como hoy día estoy contando mi historia”.
Un proceso de búsqueda de información en internet y preguntas hacia los médicos inició para el joven. Cuando se dio cuenta de que le donaría el riñón a su madre sintió felicidad, pues no era una decisión inmediata, porque desde hace muchos años atrás Harrison quería darle un “pedacito” de regreso en gratitud a todo el esfuerzo que hizo, junto a su padre al emigrar desde el Salvador a los EEUU. “Así que el universo, el Cosmo y Dios me dieron la oportunidad de donar un órgano a mi mamá para que pudiera vivir”.

Harrison, Gladis y Elizabeth promueven la donación como un acto de humildad, caridad y amor.
Las palabras del latino están llenas de una gran carga emocional y así lo hace notar, su madre está feliz a su lado. El proceso de recuperación fue más corto para él, pues en cuatro semanas después de la intervención quirúrgica ya estaba jugando fútbol. Al principio tenía la piel reseca, pues ahora un solo riñón hace el trabajo de dos, pero todo fue parte de un proceso de adaptación. Para efectos clínicos, es suficiente uno, algo que no se compara en lo trascendental que fue ese gesto de amor. Ahora ambos tienen una vida normal y promueven la donación de la mano de la organización Done Vida (Donate Life).
“En el país tenemos en este momento más de 116 mil personas de nuestras en en la lista de espera, 22 mil son latinos, de las cuales 19 mil esperan un riñón. Si cada uno recibiera uno de estos órganos de un donante fallecido o de alguien que done en vida, podríamos reducir la lista de espera a un 98%. Es crucial y sabemos lo que significa esto para nuestra comunidad. Como organización hablamos de la donación y el dolor que las familias sufren cuando hay donantes fallecidos, pero hoy tenemos una historia de esperanza, es un testimonio real, vemos las dos partes de la donación”, dice Elizabeth Escovar, vocera de Done Vida DC, al referirse al caso de la salvadoreña y su hijo.
Para la activista se deben derrumbar muchos mitos que existen en la comunidad latina en torno a la donación, que en la mayoría de los casos son falsos. “Si te inscribes para donar, no necesariamente significa que vas a ser donante. Un promedio de 2% de todos los registrados lo hacen, porque tienes que fallecer en un hospital bajo cuidado de doctores especialistas”, comenta, mientras que recuerda que en la mayoría de las religiones donar después de la muerte es considerado un acto de humildad y caridad, pues se trata de dar vida.
“El otro mito que siempre escucho es que si tienen el gráfico del corazón en la licencia de conducir y llegan al hospital no los van a salvar. Este es el mito más popular y también es falso, porque los hospitales y doctores no saben quiénes están inscritos como donantes, así que nuestra organización se encarga del monitoreo de estas personas”, asegura Escovar.
Abril es el mes nacional de la donación, pero el viernes 13, particularmente, se celebró el día azul y verde, en el que las personas se vistieron con estos colores para demostrar la solidaridad y apoyo con los miles de pacientes en lista de espera que aguardan por un milagro, para obtener sus órganos.
En vida se pueden donar el riñón e hígado, sin que eso afecte o deteriore la salud. Incluso, en el caso del segundo, según la vocera, se regenera con el pasar de las semanas. Así que si estás interesado en dar vida, en cualquiera de los casos que consideres pertinente, puedes informarte en el sitio web donante.org.