Pedro Alejandro Urruchurtu Noselli, politólogo venezolano y coordinador de relaciones internacionales del equipo de María Corina Machado, recibió el Impact Award 2026 del Global Competitiveness Leadership Program (GCL) de Georgetown University, otorgado por el Latin America Leadership Program (LALP). El reconocimiento destaca su liderazgo, valentía y compromiso sostenido con la democracia y la libertad en Venezuela, incluso a riesgo de su propia vida.
Lo que hace especial esta edición del premio es que, por primera vez en los 20 años de historia del galardón, una generación completa —la promoción GCL 2016— nominó de manera unánime a uno de sus compañeros. Además, recibió respaldo de múltiples generaciones de egresados en la ronda final.
De Georgetown a las calles de Venezuela
Pedro llegó al programa GCL en 2015, a los 25 años, en lo que fue su primer viaje a Estados Unidos. Fue también su primer contacto con el emprendimiento social. Allí nació Ethos, su proyecto académico inspirado en la ética aristotélica, cuyo objetivo era formar a una nueva generación de jóvenes con valores para ingresar al servicio exterior venezolano, anticipándose a una eventual transición democrática.
De regreso a Venezuela, y ya como Coordinador de Formación de Vente Venezuela (movimiento fundado en 2012 por María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025), Pedro llevó esa visión a la práctica durante cinco años. Recorrió dos veces cada uno de los 23 estados del país para dictar talleres de educación política, democracia, geopolítica y derechos humanos. Llegó a más de 45.000 personas de entre 18 y 45 años. Una de las iniciativas más destacadas fue Campus Libertad, una escuela de formación para jóvenes líderes.
412 días de resistencia
El 20 de marzo de 2024, tras la emisión de órdenes de arresto por parte de la Fiscalía venezolana, Pedro y otros miembros de Vente Venezuela buscaron refugio en la embajada argentina en Caracas. Lo que nadie imaginó es que esa estancia se extendería 412 días, hasta mayo de 2025.
Durante 59 semanas enfrentaron restricciones de visitas, alimentos y medicamentos. Cinco meses sin electricidad, cinco meses sin agua corriente, usando agua contaminada de la piscina del embajador. Todo esto bajo la intimidación de grupos armados del régimen apostados en el exterior. A pesar de ello, la rendición nunca fue una opción.
"Si sabes quién eres, de dónde vienes y adónde vas, pueden privarte de la libertad física, pero no de la libertad del espíritu o de la mente", afirmó Pedro.
Un premio, una red, un compromiso
Para sus compañeros de promoción, la decisión fue clara. "Pedro encarna una coherencia inquebrantable, manteniéndose firme incluso a riesgo de su propia vida", explicó Laura Paonessa (GCL 2016, Argentina) al presentar la nominación.
Hoy, Pedro sigue construyendo puentes en foros internacionales como la Geneva Summit for Human Rights and Democracy y el Oslo Freedom Forum, convencido de que la transformación de Venezuela requiere unidad social y visión amplia, más allá de cualquier fuerza política.