Un juez federal cuestionó el miércoles si era realmente necesario cerrar el Kennedy Center por completo a partir del 4 de julio, mientras el nuevo director ejecutivo del recinto testificó bajo juramento que la clausura de dos años fue su propia recomendación y que realizarla de otra manera sería "irresponsable".
El juez Christopher Cooper, del Tribunal Federal de Distrito, revisó ayer los argumentos de una demanda presentada por ocho organizaciones de preservación cultural que buscan bloquear el cierre antes de que comience. En la audiencia, Cooper preguntó a los abogados del gobierno por qué era necesario cerrar el edificio en su totalidad y si la administración había hecho el análisis previo para justificar esa decisión.
El director testifica: "cerrar fue mi recomendación"
Matt Floca, director ejecutivo del Kennedy Center desde el 24 de marzo, declaró ante el juez que el edificio presenta daños estructurales severos acumulados durante décadas. Según su testimonio ante la corte, los sistemas eléctricos ubicados bajo la piscina reflectante sufrieron daños tan extensos que existe riesgo de cortocircuito, incendio o explosión. En esas bóvedas, afirmó, llegaron a formarse estalactitas por la infiltración prolongada de agua.
Describió además secciones del techo de la terraza exterior, de 22.000 libras cada una, en riesgo de colapso por fallas en el sistema de drenaje. Los trabajadores del escenario, dijo, llamaban a su área de trabajo "el pantano" desde hace años.
"La forma más eficiente y efectiva de completar la magnitud de proyectos que necesitamos completar es cerrar el centro".
Floca insistió en que la decisión partió de él. Cuando Trump le preguntó cómo hacer los proyectos de la mejor manera posible, su respuesta fue cerrar el edificio y ejecutar todo en un período definido.
"Mi recomendación fue cerrar el edificio y hacer todo en un período de tiempo definido: dos años", declaró.
Sin análisis de pérdidas de ingresos
Los abogados de las organizaciones preservacionistas señalaron contradicciones en el testimonio. El martes, la defensa del gobierno no pudo presentar ninguna documentación que mostrara un análisis de costos sobre las pérdidas de ingresos antes de anunciar el cierre. Ayer, el propio Floca admitió que tampoco realizó ese análisis, aunque aclaró que su decisión no se tomó de manera aislada.
Los abogados de los demandantes proyectaron un video de marzo en el que Trump le decía a Floca: "Creo que harás un buen trabajo. Pero si creo que no, te diré: Matt, estás despedido. Consigo a alguien más". Con ese clip buscaron argumentar que el director no actúa con independencia y que su testimonio no es plenamente creíble.
Yaakov Roth, abogado del Departamento de Justicia, descartó los temores sobre una demolición total. "No hay riesgo de que haya cambios unilaterales y que nos despertemos con el edificio desaparecido", respondió ante el juez.
Qué cambiará y qué se mantiene
Floca confirmó que la alfombra roja característica del Kennedy Center será reemplazada por una negra y dorada. Los elementos en honor al presidente Kennedy, incluyendo el busto de bronce de ocho pies en el Gran Foyer y las citas inscritas en las paredes, permanecerán. El interior rojo del Opera House se conservará con ajustes menores.
Durante las obras, The Reach permanecerá abierto para albergar parte del museo JFK y servir como espacio de ensayo y oficinas. Queda por definir si habrá presentaciones en ese espacio.
Los despidos continúan. Como reportamos en marzo, el centro inició ya su primera ronda de desvinculaciones. Se esperan dos rondas adicionales, una a principios de mayo y otra el 5 de julio.
Dos demandas, una fecha límite
El cierre está respaldado por casi $257 millones aprobados por el Congreso. Las renovaciones están programadas para comenzar el 6 de julio.
Las dos demandas activas buscan distintos objetivos. La presentada por la representante Joyce Beatty argumenta que el cierre encubre una caída de asistencia y donaciones provocada por la toma de control político del recinto. La segunda, de organizaciones de preservación y arquitectura, sostiene que la institución omitió los pasos de revisión histórica exigidos para un proyecto de esta escala.
Desde que se anunció el cierre en febrero y desde la llegada de Floca en marzo, artistas han cancelado presentaciones, empleados veteranos han renunciado y grupos culturales del DMV buscan alternativas para la National Symphony Orchestra y la Washington National Opera, que quedarían sin sede por dos años.
El juez Cooper no indicó cuándo emitirá su decisión sobre la solicitud de medida cautelar.