La economía de EE.UU. creció a una tasa anualizada del 2% en el primer trimestre de 2026, una recuperación significativa frente al 0,5% del trimestre anterior, según el informe del Buró de Análisis Económico (BEA) publicado el 30 de abril. El motor fue la inversión en inteligencia artificial, que aportó más de la mitad del crecimiento total.
El resultado estuvo levemente por debajo del 2,3% que esperaban los economistas, pero marcó un giro claro respecto al estancamiento con que cerró 2025.
La IA como motor del crecimiento
La inversión en equipos de procesamiento, software de inteligencia artificial e infraestructura de centros de datos fue el principal combustible del PIB en el trimestre. La inversión en equipos tecnológicos, particularmente computadoras y sistemas relacionados, creció cerca del 40% en comparación con el año anterior, según datos del BEA.
En términos de contribución al PIB, la inversión empresarial aportó 1,48 puntos porcentuales al crecimiento, superando al consumo de los hogares por primera vez desde hace años. Las grandes compañías tecnológicas —Meta, Alphabet, Microsoft, Amazon y Oracle— tienen proyectado gastar más de $805.000 millones en inversiones de capital durante 2026, según estimaciones de Morgan Stanley.
Michael Pearce, economista jefe de Oxford Economics, describió la situación en un análisis publicado el 30 de abril:
"El núcleo de la economía se mantuvo sólido en el primer trimestre, impulsado por la construcción de infraestructura de IA y los recortes de impuestos comenzando a surtir efecto".
Michael Pearce, economista jefe de Oxford Economics, citado por Fox Business
Lo que frenó la economía: energía y consumo
El gasto del consumidor —que históricamente representa alrededor de dos tercios del PIB— se desaceleró a 1,6% en el primer trimestre. El encarecimiento de la energía por la guerra con Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz pesó sobre los presupuestos familiares, especialmente en hogares de ingresos bajos y medios.
El índice de precios PCE —el indicador de inflación favorito de la Reserva Federal— subió a 3,2% anual en marzo, su nivel más alto desde noviembre de 2023. La energía fue el componente más inflacionario, con un alza del 11,6%. A pesar de eso, las solicitudes iniciales de desempleo cayeron a 189.000, el nivel más bajo desde septiembre de 1969, una señal de que el mercado laboral resiste.
El gasto federal creció 9,3%, impulsado en parte por el fin del cierre del gobierno federal que paralizó el cuarto trimestre de 2025.
Qué significa esto para los latinos
El crecimiento económico no llega en partes iguales. El freno en el consumo —que bajó especialmente en bienes, donde cayó 0,03 puntos porcentuales— refleja la presión que enfrentan los hogares de ingresos bajos y medios, donde se concentra gran parte de la comunidad latina.
Los precios de la gasolina, que superaron los $4,40 por galón en los últimos días, representan un golpe desproporcionado para familias que trabajan en sectores que dependen del transporte: construcción, servicios, logística y trabajo en campo.
Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, advirtió que la inversión en IA, aunque positiva para el crecimiento, también puede presionar la inflación a corto plazo:
"La inversión en IA promete reforzar el crecimiento de la productividad en los próximos años, pero su impacto a corto plazo —a través del aumento del gasto en infraestructura y la demanda de energía— podría agregar presión inflacionaria".
Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, citado por Fox Business
Qué esperar en el segundo trimestre
Los economistas proyectan que el impacto del alza de energía debería empezar a disiparse hacia mediados de 2026, si el conflicto con Irán no escala. Pearce estimó que la economía podría regresar a crecimiento por encima de la tendencia en la segunda mitad del año, sostenida por el gasto en IA, los recortes fiscales y el repunte de las ganancias corporativas. La próxima reunión de la Reserva Federal, que dejó las tasas sin cambios en su reunión del 30 de abril, será el 17 y 18 de junio.