El artista Wizzmer llegó a Estados Unidos con sólo 200 dólares y su cuatro venezolano. Vino de un país donde jamás imaginó poder hablar con sus representantes del gobierno. Y 10 años después, acaba de caminar por los pasillos del Capitolio en Washington DC para reunirse con congresistas y defender los derechos de creadores musicales.
Cada año, GRAMMYS On The Hill, lleva a varios artistas musicales a DC como parte de una iniciativa anual destinada a debatir cuestiones urgentes que determinarán el futuro de la industria musical. Ser incluido este año, dijo Wizzmer, sólo reafirmó su misión de proteger el acto esencialmente humano de hacer música.
En su entrevista con El Tiempo Latino, Wizzmer señaló los escalofríos que le recorrían el cuerpo mientras hablaba, una muestra física de lo mucho que significaba ese punto para él: “Estamos promoviendo el desarrollo de las leyes que van a proteger la creación humana”.
Wizzmer, un inmigrante venezolano que llegó a Estados Unidos en 2015, construyó su carrera de una manera marcadamente humana. Él y su banda se conocieron en micrófonos abiertos en las calles de Miami, tocando en bares locales antes de alcanzar reconocimiento nacional e incluso convertirse en la banda oficial del Miami Heat. Hoy, ya siendo nominados a los premios Grammy, Los Wizzards encarnan “la mezcla de sonidos y de culturas que hacen la vida en la ciudad de Miami”.
“He soñado con tocar en grandes estadios o viajar por el mundo, o incluso ganar un GRAMMY”, dijo Wizzmer. “Pero quiero que sepas que esta realidad, poder hablar con las personas que hacen las leyes de este país en nombre de los artistas, es un honor y una responsabilidad enorme”.

Propuestas en el Congreso para proteger artistas
Con la expansión de la inteligencia artificial a través de sectores profesionales, los músicos siguen siendo uno de los grupos más afectados, aunque muchas veces pueden ser ignorados en el debate público. “Los artistas son los que de primera mano son afectados por la falta de reglamentos y de leyes que los protejan”, afirmó Wizzmer.
La primera vez que entró al capitolio, Wizzmer dijo que le confirmó al instante la importancia del trabajo que estaba promoviendo. “Tanta gente ha sobrevivido a problemas graves en su vida, a situaciones realmente complicadas. [Pero] la música sana, principalmente a quien la hace” dijó.
GRAMMYS On The Hill vino a Washington DC este año a promover 3 leyes principales:
- El NO FAKES Act, que establecería un derecho federal para proteger la voz, imagen y semejanza de una persona contra el uso no autorizado.
- El TRAIN Act, que otorgaría a los creadores la posibilidad legal de averiguar si su obra se ha utilizado en el entrenamiento de la IA.
- El CLEAR Act, que exigiría a las compañías de inteligencia artificial revelar las obras específicas protegidas por derechos de autor que utilizaron para entrenar sus modelos.
Wizzmer señaló que las propuestas buscan proteger la identidad de los artistas y sus creaciones, pero no necesariamente buscan bloquearlos de la inteligencia artificial en general. Él considera la IA como una herramienta que podría ser útil para su trabajo, pero no una que deba reemplazar o poner en riesgo la labor de los artistas.
“Entendemos que la inteligencia artificial es una herramienta”, dijo Wizzmer. “Debe permanecer como tal, y no como una sustitución de la creatividad humana”.
Según Wizzmer, los artistas no están en búsqueda de hacer la música más rápido o más fácil. Por eso, dice, “la protección bajo la circunstancia de la creación humana es innegociable”.

Wizzmer: “Como ser humano me enamoré de la música”
Para Wizzmer, adoptar la tecnología no significa abandonar las tradiciones musicales. “La música es evolutiva, porque es una creación humana y nosotros estamos en constante evolución”.
El cuatro con el que Wizzmer emigró al país no es un típico ejemplo del instrumento tradicional y pilar fundamental de la identidad musical venezolana. El músico toca un cuatro eléctrico, y es un testimonio de la evolución del instrumento y de su adaptación a nuevas innovaciones modernas.
Con un instrumento tradicional, Wizzmer sigue una misión musical completamente novedosa. No importa si toca funk con su banda o jazz en las calles de Nueva Orleans, es su pasión por “explorar otros colores o ritmos con el instrumento nacional de mi país”.
Y así como el cuatro eléctrico le da la amplificación necesaria para tocar rock and roll, Wizzmer también logra equilibrar la tecnología con la tradición. Afirma que su cuatro “no es más que una herramienta que me permite tocar con una sonoridad distinta, con una amplificación distinta”.
“En mi caso, es particularmente mi gusto por la música del mundo, y mi amor por el cuatro venezolano, lo que me llevó a tocar un cuatro eléctrico y explorarlo de esa manera”, dijo Wizzmer. “Como ser humano me enamore de la música del mundo”.
Aunque los visitantes típicamente elogian los monumentos históricos o museos turísticos de la capital, Wizzmer reveló que su recuerdo favorito de Washington DC se reduce a las relaciones humanas. Su mejor recuerdo no tiene nada que ver con la política, sino con Daniel, Jacob y Nick, miembros de una banda local de jazz que vieron a Wizzmer en la calle con su cuatro y lo invitaron espontáneamente a tocar música juntos.
“Fue una cosa tan mágica, para compartir un poco más y hacer amigos nuevos”, dijo Wizzmer. “Y esto es un recuerdo que me llevo de ese primer viaje a Washington”.