Un radiotelescopio en España detectó una molécula de azúcar a 26.000 años luz de la Tierra, en una nube de gas cerca del centro de la Vía Láctea. Es la primera vez que los astrónomos confirman azúcar en el espacio interestelar, un hallazgo que un equipo internacional describió en la revista Nature Astronomy el 13 de julio de 2026.
¿Qué molécula de azúcar encontraron los científicos?
La molécula se llama eritrulosa, un azúcar de cuatro átomos de carbono que en la Tierra se extrae de las frambuesas y también se usa en cremas autobronceadoras. En el espacio funciona distinto: es una pieza que puede transformarse en moléculas más grandes.
Los químicos la clasifican como una "cetosa". Cuando este tipo de azúcar se disuelve en agua, se convierte en una "aldosa", el mismo camino químico que lleva a la formación de la ribosa, uno de los componentes centrales del ADN y el ARN.
¿Dónde está la nube donde se formó el azúcar?
El hallazgo ocurrió en G+0.693-0.027, una nube molecular gigante cerca del centro de la Vía Láctea, la misma región que en los últimos años entregó a los astrónomos varias moléculas orgánicas complejas.
Los científicos describen estas nubes como fábricas químicas: dentro de ellas, el gas y el polvo interestelar chocan y se combinan en condiciones extremas de frío. Esos compuestos después terminan en cometas, asteroides y, eventualmente, en planetas nuevos.
¿Cómo detectaron el azúcar sin verlo directamente?
Nadie fotografió la molécula. El equipo, liderado por la astroquímica Izaskun Jiménez-Serra, del Centro de Astrobiología (CAB) en España, usó dos radiotelescopios para captar la firma de radiofrecuencia que cada molécula emite al girar en el espacio.
Las observaciones combinaron el radiotelescopio de 40 metros de Yebes, en Guadalajara, con el de 30 metros de IRAM, en Sierra Nevada. Juntos permitieron aislar la señal exacta de la eritrulosa entre miles de otras frecuencias.
¿Por qué este hallazgo importa para el origen de la vida?
El equipo calcula que entre 500.000 y 50 millones de toneladas de eritrulosa pudieron haber llegado a la Tierra primitiva hace unos 4.000 millones de años, arrastradas por cometas y meteoritos durante el bombardeo intenso que sufrió el planeta en sus primeros años.
Jiménez-Serra explicó qué significa el hallazgo para la búsqueda de vida en otros lugares de la galaxia:
"Si el medio interestelar es capaz de formar estos componentes, también podrían encontrarse en otras nubes moleculares de la galaxia, lo que aumentaría las posibilidades de que la vida se desarrollara en otros lugares", dijo Izaskun Jiménez-Serra, astroquímica del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), España, en entrevista
Hasta ahora, los científicos solo sospechaban que las nubes moleculares podían fabricar azúcares antes de que naciera una estrella o un planeta. Este hallazgo lo confirma con datos, según explicó el astrónomo Nick Indriolo, del Space Telescope Science Institute, quien no participó en el estudio.
¿Qué sigue en la investigación?
El equipo de Jiménez-Serra ya busca otras moléculas de azúcar en la misma nube y en regiones distintas de la galaxia, con la esperanza de encontrar rastros de ribosa, el azúcar que forma parte directa del ADN y el ARN.
Cada nueva molécula que aparezca en el espacio interestelar suma evidencia a una pregunta que todavía no tiene respuesta: si los ingredientes básicos de la vida se forman de manera rutinaria entre las estrellas, la vida misma podría ser mucho menos rara de lo que se pensaba.