Herschell Walker (D), ex estrella de la NFL, acompañado aquí de la exembajadora ante la ONU, Nikki Haley (I), es uno de los candidatos extremos que han postulado los Republicanos para las elecciones intermedias. FOTO: EFE/EPA/ERIK S. LESSER.
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El respaldo de Trump a ciertos candidatos al Senado amenaza con perjudicar las posibilidades del partido en las elecciones de mitad de mandato.

"La tormenta se acerca", según dice Donald Trump en su último guiño a QAnon, la colmena conspiratoria de extrema derecha. Nadie se alegrará menos de ello que Mitch McConnell, el líder Republicano del Senado cuyas posibilidades de recuperar el Congreso se desvanecen día a día. Las elecciones de medio mandato suelen ser un referéndum sobre el partido en el poder, lo que debería ser una mala noticia para los Demócratas de Joe Biden. Pero la historia es una guía cada vez más inútil. No hay nada normal en la política estadounidense actual.

Si, como teme McConnell, las elecciones de noviembre se convierten en un referéndum sobre Trump y no sobre Biden, el partido es el culpable principal. Esto es especialmente cierto en el caso del Senado, donde un grupo de candidatos respaldados por Trump está ensuciando las esperanzas Republicanas de obtener la ganancia neta de un escaño que necesita. El multimillonario libertario Peter Thiel también ha desempeñado un papel en esto. Su apuesta por figuras controvertidas, como Blake Masters de Arizona, ha hecho más difícil la tarea de McConnell.

Hasta hace unas semanas, se daba por hecho que los Republicanos ganarían limpiamente en noviembre. Tres cosas han cambiado. La primera es que los votantes Demócratas están repentinamente animados. Gran parte de esto fue provocado por la indignación ante la anulación de Roe v. Wade por parte del Tribunal Supremo, que de un plumazo convirtió una preocupación abstracta en un golpe real para decenas de millones de mujeres.

La reacción no se limita a los Demócratas. La fuerte derrota del mes pasado de la iniciativa electoral de Kansas para prohibir el aborto tuvo lugar en un estado fuertemente conservador y con una alta participación. Los Demócratas han ganado dos elecciones especiales desde entonces, y han recortado drásticamente los márgenes Republicanos en otras dos. La historia nos dice que las "palizas" de mitad de mandato vienen precedidas de derrotas en distritos normalmente seguros para el partido en el poder. Eso no se sostiene. Si el término "depertado (woke)" tiene significado en este ciclo, se aplica a las mujeres. La gran ventaja del movimiento antiaborto en Estados Unidos, un país moderadamente proabortista, fue siempre su carácter unitario. La batuta ha cambiado de manos.

La segunda cosa que ha cambiado es que Trump sigue secuestrando la narrativa, lo cual es genial para los Republicanos tipo MAGA pero malo para el partido. A veces se olvida que Trump nunca ha ganado el voto popular. Perdió por 3 millones en 2016 y 7 millones en 2020. McConnell quiere que la conversación sea sobre la inflación y las políticas liberales. Trump quiere que se trate de Trump.

Cuanto más vuelva a entrar Trump en la mente de los votantes –con la ayuda del FBI y el Departamento de Justicia–, peores serán las perspectivas Republicanas. En junio, los Demócratas estaban por detrás de los Republicanos por más de dos puntos. Ahora están a la cabeza. El índice de aprobación de Biden también ha empezado a recuperarse. Le ha ayudado la caída de los precios de la gasolina, sobre todo por la desaceleración del crecimiento en China y Europa. Su partido también ha demostrado que puede aprobar proyectos de ley serios incluso en un Senado dividido a partes iguales. Pero la avidez de Trump por llamar la atención, supera todo lo demás.

Por último, la selección Republicana ha sido pésima. La calidad de los candidatos importa mucho en las elecciones estatales, pero no tanto en la Cámara de Representantes, que está muy manipulada (por ambos partidos) y que los Republicanos probablemente volverán a conquistar. En Pensilvania, por ejemplo, Doug Mastriano, candidato Republicano a gobernador, financió autobuses para llevar a los manifestantes al Capitolio el 6 de enero de 2021, y ha prometido prohibir el aborto en su estado. Mehmet Oz, el candidato Republicano al Senado, tiene diez propiedades, y solo una en Pensilvania. Al igual que Trump, que apoyó a ambos candidatos, Oz es una rica estrella de la televisión. Pero carece del genio político de Trump. En un anuncio que se hizo viral se quejaba de que Biden tenía la culpa de que los vegetales crudos fueran demasiado costosos.

Las payasadas mentales de Herschel Walker –apoyado por Trump en contra de las preferencias del partido–, también son difíciles de creer. La supuesta ventaja de Walker es que es una estrella deportiva negra que se presenta contra el afroamericano Raphael Warnock, un pastor Demócrata, para un escaño en el Senado de Georgia. A Walker le cuesta generar pensamientos coherentes. Afirma que el calentamiento global está causado por el aire viciado de China y que la existencia de los simios refuta la teoría de la evolución. Crítico de las familias sin padre, Walker ha tenido tres hijos fuera del matrimonio. La única cualidad que le gusta a Trump de estos candidatos –su devota lealtad–, es lo que le produce mayores úlceras a McConnell.

Los Republicanos han ganado antes a pesar de su gusto por los personajes marginales. En la derrota de los Demócratas de Barack Obama en las elecciones intermedias Republicanas de 2010, candidaturas como la de Christine O'Donnell, una antigua aficionada a la brujería, no fueron suficientes para cambiar el resultado. Hay muchos O'Donnells que se presentan como candidatos Republicanos esta vez. Los estadounidenses pueden estar enfadados, pero eso no convierte a la mayoría de los votantes en estúpidos, sea cual sea su ideología. En 2010 O'Donnell dijo: "Ellos nos llaman locos de remate. Nosotros nos llamamos ‘nosotros el pueblo’ ". Su segunda frase sigue siendo errónea.

Edward Luce

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