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ICE, menos clientes y más cierres sacuden a los restaurantes latinos

Las cocinas de DC son latinas. Detrás de la ola de cierres que sacude la ciudad hay negocios familiares en riesgo, trabajadores con miedo a ir a trabajar y dueños que apuestan igual por seguir adelante.

Foto de Miguel González/Pexels.

Detrás de cada restaurante que cierra en Washington DC hay una cocina que se apaga, y detrás de esa cocina, en la mayoría de los casos, hay un trabajador latino. La última ola de cierres que sacude el centro de la ciudad, tiene un lado que los titulares no suelen mostrar: el impacto directo sobre los negocios que nuestra comunidad construyó, y sobre los miles de trabajadores que sostienen una industria cada vez mas frágil.

El sector que emplea a nuestra comunidad se contrae

En 2025 cerraron 92 restaurantes en DC, el tercer año consecutivo de aumento y el peor registro desde la pandemia, según la Restaurant Association of Metropolitan Washington (RAMW). Los más afectados fueron los establecimientos de precio medio, entre $20 y $40 por persona, que representaron dos tercios de todos los cierres. Son exactamente los lugares donde trabaja buena parte de la fuerza laboral latina del Distrito: como cocineros, lavaplatos, meseros, baristas y personal de barra.

Los datos de la National Restaurant Association muestran que los restaurantes de servicio completo en DC recortaron mas de 900 empleos desde marzo de 2025, una caída del 2,8% en la fuerza laboral. Eso en un contexto en que el turismo internacional cayo un 4% el año pasado, reduciendo el flujo de comensales que sostiene los ingresos de restaurantes de vecindarios.

El Rinconcito II: un símbolo de lo que está en juego

El caso más concreto de esta presión sobre los negocios latinos, lo documentó WTOP en septiembre pasado. El Rinconcito II, restaurante salvadoreño en Columbia Heights con casi dos décadas de historia, estaba al borde del cierre. Claudia Arias, hija de la propietaria Reyna, describió lo que vivía su familia.

"Nuestra comunidad latina dejó de venir. La gente simplemente dejo de llegar. Los cocineros tenían miedo de ir a trabajar", expresó Claudia Arias, hija de la propietaria de El Rinconcito II.

El negocio acumulaba al menos $200.000 en deuda. Arias contó que en uno de esos días de pánico, cuando un cliente creyo ver agentes de ICE afuera, lo escondieron en el patio trasero del local. "Yo también tuve miedo en algún momento, y soy estadounidense", dijo.

ICE en las cocinas, el miedo que vacía los turnos

Lo que vivió El Rinconcito II no fue un caso aislado. En mayo de 2025, agentes del Departamento de Seguridad Nacional visitaron al menos siete restaurantes de DC para exigir formularios I-9. No hubo arrestos, pero el impacto fue inmediato: cocineros y meseros renunciaron, dejaron de presentarse o pidieron tiempo libre de un día para otro.

La presión se intensificó a principios de 2026. Según reporto el Washington Post en marzo, más de 100 trabajadores habían renunciado o dejado sus empleos en restaurantes del Distrito desde que el DHS comenzó a exigir documentación de elegibilidad laboral en febrero. Un dueño de restaurante, que habló con la revista Washingtonian bajo anonimato, revelo que ya había gastado $17.000 en abogados y que le pedían despedir a mas de dos tercios de su personal.

Shawn Townsend, presidente y CEO de la RAMW, advirtió que la presencia de ICE genera "operaciones interrumpidas por la detención de trabajadores autorizados". Bo Blair, dueño de Millie's, lo dijo más directo: "Sin inmigrantes, no hay industria restaurantera".

Apostar por DC cuando DC hace difícil quedarse

En este escenario de presión, algunos emprendedores latinos apuestan en sentido contrario. En abril, un equipo de socios venezolanos y salvadoreños inauguró DC Al Toque en la calle 14 NW, el primer restaurante venezolano de servicio completo de la ciudad, conscientes del momento. La lista 2026 de Washingtonian además ya destacó varios restaurantes latinos entre los mejores de DC, desde las pupusas de El Rinconcito Cafe hasta los menús de degustación de cocina mexicana regional. El talento existe. El problema no es la calidad del producto.

Tres presiones que se suman

Los dueños de restaurantes que hablaron con WTOP esta semana describieron un triangulo de factores que no cede.

  • Primero, los costos: los alimentos subieron un 34% respecto a los niveles prepandemia, según la National Restaurant Association, y los arrendamientos en el centro no bajaron.
  • Segundo, los comensales: el teletrabajo redujo el trafico de oficinas. Eric Ziebold, ex propietario de Kinship y Metier, lo resumió a WTOP: "En el mundo pospandemia, la gente no va al centro con la misma frecuencia que antes".
  • Tercero, la incertidumbre migratoria: la presencia de ICE en las cocinas genera ausentismo, renuncias y miedo que los números de cierres no capturan del todo.

Este triple nudo afecta a todos los restaurantes, pero golpea con mas fuerza a los negocios latinos, que operan en el segmento de precio medio mas vulnerable y dependen en mayor proporción de fuerza laboral inmigrante. Como documenta la cobertura de ETL desde agosto de 2025, ArepaZone vio caer sus ventas un 35% en la primera semana de la federalización policial.

Que puedes hacer

La forma más directa de ayudar es ir a comer. El Rinconcito II pidió que la comunidad volviera: "Aunque sea un aperitivo, eso ayuda muchísimo". La misma lógica aplica a todos los negocios latinos del Distrito que enfrentan esta tormenta. Si trabajas en el sector o conoces a alguien que perdió su empleo en un restaurante, el Latino Economic Development Center (LEDC) ofrece asesoría y acceso a capital para pequeños negocios en el DMV; puedes contactarlos en ledc.org.

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